miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mis vivencias... cuando fui promotora... (Parte II)

Hay dos tipos de súpers: Los mugrientos y los presentables. A estos últimos los voy a dejar de lado porque no es divertido que sean pulcros, bonitos y con buen trato a sus empleados. Hablar de miserias es más divertido...
Dentro de lo desagradable, uno en particular "me impresionó, no muy bien pero me impresionó". En primer lugar, porque la entrada de lácteos y carnes era la misma. Un asco ver doce reses colgadas y cajones de pollos desparramados en el piso roñoso, chorreando sangre y agua. Encima de toda esa sopa (hedionda, para más datos) me tiraron los cajones de productos lácteos que me tocaba promocionar. La cámara frigorífica estaba en un tercer piso al que se accedía por una escalera muy estrecha y peligrosa. Me acerqué, esquivando reses, pollos, yogures y demás yerbas al repartidor.
Yo: -No me podés dejar acá los cajones!! Se ensucian y estás rompiendo la cadena de frío.
Repartidor: -Ah, no sé... buscá al repositor de tu marca para que te saque los cajones y los suba.
Ni decir que al final fui yo la que subió los cajones los tres pisos y metí todo en la cámara. Busqué un trapo, un balde agua y me puse a limpiar cada pote.
Bajé nuevamente porque al final de la entrada de "todo en uno" se accedía a otro corredor que llevaba al lugar donde estaban los stands de promos.
Pocas veces vi tanta mugre junta. El piso era de madera y estaba agujereado, de repente escucho ruidos extraños, y una de las promotoras que estaba ahí me dice mientras saco el stand: "Tené cuidado que hay ratas, fijate que las vas a ver". Efectivamente, había ratas.
Otro tema eran los depósitos, los vestuarios y el comedor... cucarachas habitués que por poco te saludaban. En el vestuario ni te podías apoyar en la pared porque estaba lleno de estos bichos. La mugre del lugar, la dejadez, los insectos y las ratas contrarrestaban muchísimo con el salón de ventas de supermercado tan fino por fuera que tenía por público a gente de clase alta, sí, sí, esa misma que se cree superior a otra. Por dentro, en sus entrañas, la historia era bien diferente. Maltrato, plagas, caras de orto constantes y varios etcs más. Por precaución con las demás promotoras optamos por salir y gastar bastante guita en conseguir algo de comer fuera de ese lugar (recuerden que estábamos en una zona de la "High Class". Sólo una fue lo suficientemente corajuda como para comer ahí mismo en el comedor... terminó mal la chica, a las seis tuvo que irse de raje al médico. Fueron dos fines de semanas inolvidables. Pero ojo, no todos los supermercados son como el que acabo de describir... hay algunos que realmente relucen por fuera y por dentro y llegás a sentir que es un placer laburar ahí por las comodidades que hay.
Hasta acá una parte. La siguiente se llama "Reloj Control" y es por donde pasamos las promotoras para llenar formularios burocráticos y demás yerbas...

1 comentario:

Aquelarre dijo...

Por demás interesante, pero me sabe a poco, quiero más!!!!!!!

Esto en un foro quedaría lindo no?? jeje